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Cloud computing: la web … una aplicación mundial

Por Luis Armando Cornejo Mendoza • Dic 31, 2009 • Categoría: Columnas

Para los tecnólogos más avezados, el cloud computing es un concepto reforzado por antiguas tendencias tecnológicas. Pese a que la nube no representa un modelo tecnológico novedoso, aseguran, que esta nueva tendencia se constituirá en la puerta de entrada para una nueva forma de consumir o de proveer los recursos de TI.

Aunque es muy temprano para saber cómo impactará al mundo empresarial, podemos señalar que se perfila como un modelo tan influyente como el e-business, la virtualización, la orientación al servicio y la alta penetración de Internet, son factores que respaldan su evolución de aquí al mediano plazo.

¿Qué es Internet? Para muchos es una fuente de contenidos a la que se puede acceder desde cualquier lugar del mundo; otros lo consideran un canal para realizar transferencias de pagos de manera no presencial; o bien, un canal de colaboración que apoya la gestión del conocimiento entre los ejecutivos de una organización.

El cloud computing se nutre del fundamento que sustenta a la Web 2.0 para instalar un nuevo paradigma en la escena tecnológica. Según sus defensores el ecosistema de una computadora de hoy – y del futuro- lo constituye Internet. En razón a su evolución, al incremento de capacidades de infraestructuras de banda ancha y a la notable masividad alcanzada en los últimos años, se prevé que en un futuro cercano el hábito será alojar en la red, o en la nube de Internet, las aplicaciones de negocio de una compañía.

Los más sorprendidos con el cloud computing son los representantes de las empresas de tecnología y del mundo de la consultoría. A juicio de representantes del sector, el concepto no está claramente definido y pareciera ser una versión actualizada de  antiguas tendencias como el grid computing (computación en red), software as service (software como servicio), servicio gestionado y el utility computing (computación utilitaria). En parte lo es, pero su idea es disponer de infraestructuras tecnológicas de manera que los recursos de TI sean compartidos dinámicamente, estén virtualizados y accesibles como un servicio.

El cambio que propone este nuevo paradigma atañe más bien a la cultura tecnológica de los usuarios que a las tecnologías. Se trata de romper la relación de la información que genere un usuario con el sistema operativo instalado en su equipo. En su defecto, es Internet la que proveerá y administrará los servicios de software que éste necesite, pudiéndose invocar desde cualquier lugar del mundo independiente del equipo o dispositivo que utilice.

En el contexto de las redes sociales (Web 2.0) esta modalidad ya es rutina. No se requiere de un sistema operativo interoperable  para compartir fotos o documentos en torno a Google, Facebook o YouTube, sino más bien de un navegador. La idea de una aplicación sin lugar conocido y compuesta de piezas provenientes de servidores distribuidos y utilizada en forma masiva e instantánea, es el diferencial que promueve esta tendencia.

Ventajas

Más allá de representar un modelo tecnológico novedoso, el cloud computing se constituye en la nueva oportunidad que permitirá a consumidores, prosumers (productores y consumidores de contenidos) y empresas, elegir cómo adquirir o proveer servicios.

Las ventajas de cloud computing permitirían a las compañías escalar rápidamente, en función de sus necesidades, sin incurrir en fuertes inversiones en software, infraestructura y capital humano. A través de la “nube”, los clientes pueden acceder bajo demanda –siguiendo el modelo de pago por uso– a un gran número de recursos informáticos asignados dinámicamente, dotándose así de una enorme capacidad de procesamiento y almacenamiento sin necesidad de instalar equipos localmente, lo que se traduce en ahorros considerables, incluso de consumo energético.

Para Forrester Research, el mercado de cloud computing abrirá oportunidades fundamentalmente a dos tipos de agentes: “enablers” y proveedores de servicios. Los primeros aportan las infraestructuras subyacentes del modelo, focalizándose por lo general en áreas tecnológicas como virtualización y automatización del centro de datos. Los segundos, son aquellas empresas que basan su negocio en Internet y que ponen a disposición de los clientes sus grandes entornos tecnológicos siguiendo el modelo SaaS.

En la actualidad los actores de la Internet, quienes podrían llegar a ser los grandes concentradores de aplicaciones en el futuro, ofrecen servicios de gestión de archivos, de información personal, sistema, aplicaciones de Office y de red. Sin embargo, las proyecciones de la nube en términos de los servicios serán de amplio rango y de alta complejidad que una empresa pequeña, mediana o grande no podría absorber. Se habla de servicios de cálculos sin necesidad de invertir en infraestructura, servicios de almacenamiento de datos y documentos sin tener que ampliar las redes de las granjas de almacenamiento y servidores.

Desafíos para la nube

Al ser todavía una modalidad emergente, el análisis se ha enfocado a develar cuáles son las barreras que deberán franquearse para que la nube llegue a ser una opción aceptada. Para los analistas el principal riesgo consiste en confiar las aplicaciones críticas de negocio a servidores distribuidos en diversos lugares del mundo. De aquí se abre la discusión en torno a la privacidad de los datos, quién ejercerá el control y administración de la plataforma y, finalmente, quién velará por la continuidad del soporte. Alguno de los principales desafíos son:

Aplicaciones

Para que las aplicaciones funcionen en el nuevo modelo, han de ser escritas de modo que puedan ser divididas entre múltiples servidores. Y como no todas están preparadas para ello, las empresas deberán reescribirlas.

Licencias de software

Tal como están las cosas, el modelo tradicional de licencia del software corporativo no se adapta bien al mundo del cloud computing, donde la lógica es que una aplicación corra sobre un elevado número de servidores. El desafío está en que el modelo de programación evolucione hacia formas más colaborativas.

Interoperabilidad

Esta ha sido la evolución forzada de la tecnología a lo largo de su historia. Para que efectivamente se produzca la interoperatividad entre servicios, es necesario crear estándares aceptados universalmente.

Seguridad

Al ser un ambiente heterogéneo y abierto los proveedores de servicios deberán  extremar las medidas de seguridad contra amenazas externas. El desafío está  en perfeccionar sus políticas de encriptación y seguridad física y lógica, garantizar con prácticas estandarizadas altos niveles de disponibilidad, accesibilidad y escalabilidad.

Cumplimiento normativo

Hasta el momento es un problema sin solución. El desafío está en crear un cuerpo de normas que considere la lógica de la nube para certificar que la empresa cumple con las regulaciones normativas.

SLA

Hoy no tiene mucho sentido confiar a un tercero las aplicaciones de la empresa si no se regula el cumplimiento de acuerdos de nivel de servicio (SLA) que garanticen un determinado rendimiento.

Frente a las perspectivas de su potencial, el cómputo en la nube se encuentra en estado emergente. Se estima que para antes de 2015 sea un modelo maduro con los recursos tecnológicos necesarios para entregar servicios pertinentes a entornos organizacionales de cualquier tamaño.

Está claro que durante ese periodo las estructuras de las compañías estarán mejor preparadas para enfocar el suministro de servicios de negocio mediante las TI. Tal como plantean los analistas, el éxito de la nube dependerá de cómo los servicios se consuman y si realmente abre nuevas oportunidades de negocio.

Modelos para una nube

Cloud Computing: Estilo de programación donde los recursos de TI son suministrados mediante servicios a través de Internet a múltiples clientes externos

Modelo de adquisición: Servicio

Modelo de negocio: Pago por uso

Modelo de acceso: Internet

Modelo técnico: Escalable, elástico, compartible

Las ventajas de cloud computing permitirían a las empresas escalar rápidamente en función de sus necesidades, sin incurrir en fuertes inversiones en software, infraestructura y capital humano.  A  través de la “nube”, los clientes pueden acceder bajo demanda a un gran número de recursos informáticos asignados dinámicamente, dotándose así de una enorme capacidad de procesamiento y almacenamiento sin necesidad de instalar equipos localmente.

Al ser todavía una modalidad emergente, el análisis se ha enfocado a desvelar cuáles son las barreras que deberán franquearse para que la nube llegue a ser  una opción aceptada. Para los analistas el principal riesgo consiste en confiar las aplicaciones críticas de negocio a servidores distribuidos en diversos lugares del mundo. En este sentido, se abre la discusión, por ejemplo, en torno a la privacidad de los datos.

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